Dos escritores pasaron una semana cantando en locales de karaoke por toda la Ciudad de Nueva York. Visitaron un lugar distinto cada día para explorar las diversas formas en que la ciudad se reúne alrededor del micrófono. Su recorrido los llevó desde Koreatown, en Manhattan, hasta Astoria, Staten Island, el Bronx y Brooklyn, e incluyó tanto bares consolidados como eventos comunitarios más recientes.

El recorrido comenzó en West 32nd Street, en Koreatown, donde los negocios de karaoke se agrupan entre restaurantes y otros locales. En Gagopa, la política de permitir que los clientes lleven sus propias bebidas atrae a grupos, mientras que los bares cercanos ofrecen salas privadas e interiores distintivos. Los escritores también visitaron Chorus Karaoke Lounge, donde encontraron a una cantante solitaria actuando en una sala al final de un pasillo.

El martes fueron a Sid Gold’s Request Room, un salón con piano en Manhattan donde los cantantes actúan junto al pianista Mark Benjamin. El ambiente íntimo del local animó a un grupo pequeño a subir al escenario, con Benjamin acompañando y alentando a quienes actuaban.

La visita del miércoles llevó a los escritores a Barkada Social Club, en Astoria, durante un evento mensual de karaoke organizado por Barkada NYC, un grupo comunitario LGBTQ+ filipino. Los asistentes se sumaron a la lista de canciones, pero la balada en tagalo «Bakit Pa», de Jesse Zaragoza, hizo que la gente se apresurara hacia delante. Uno de los organizadores describió la canción como el «himno nacional» del grupo.

En Staten Island, Steiny’s Pub congregó a un animado público local. Las actuaciones abarcaron desde el heavy metal y Eminem hasta baladas de la década de 1980, mientras que el presentador, Nazz Raidience, mantenía el ritmo de la lista e invitaba a los cantantes a hacer girar una ruleta de premios. Los escritores también hicieron una parada en Bronx Beer Hall, en Arthur Avenue, donde el karaoke del viernes reunió a un público de varias generaciones para cantar temas como «NUEVAYoL», de Bad Bunny, además de canciones de Bon Jovi y Air Supply.

En Iggy’s, en Manhattan, los escritores observaron cómo el karaoke puede reunir a distintos tipos de artistas, desde antiguos estudiantes de teatro hasta cantantes solistas y grupos que llegan tarde por la noche. Señalaron que «Lips of an Angel», de Hinder, se repitió varias veces durante la semana, a menudo interpretada a dúo por dos hombres. En Iggy’s, cada canción cuesta 3 dólares; se elige de una carpeta y se añade a la lista de espera.

La semana también incluyó los locales de Brooklyn Beats Karaoke Cafe y Seventh Heaven. El artículo describe la escena del karaoke de la ciudad como un conjunto de salas privadas, bares de barrio y eventos comunitarios, donde cada espacio ofrece una manera distinta de cantar en compañía.

Fuentes: Condé Nast Traveler.