Argelia está abriendo cautelosamente sus puertas al turismo, y el Sáhara se perfila como un eje central de los esfuerzos por atraer a más visitantes. Un viaje de nueve días con el operador Explore Worldwide, con sede en el Reino Unido, permitió conocer de cerca el desierto que rodea Djanet, donde los paisajes espectaculares, el antiguo arte rupestre y las largas extensiones sin cobertura móvil definieron el recorrido.
Tradicionalmente, el país ha recibido muchos menos turistas que otros destinos del norte de África, y el petróleo y el gas han impulsado gran parte de su economía. Desde entonces, el gobierno ha presentado un plan turístico destinado a cuadruplicar el número de visitantes para 2030 y ha introducido visados a la llegada para los viajeros que pasan la mayor parte del tiempo en el Sáhara. El artículo informa que casi 39.000 visitantes se han acogido al programa desde 2023. El autor pagó 150 dólares por un visado de 10 días en el aeropuerto de Argel.
El recorrido comenzó en la capital, con visitas al Jardín Botánico de Hamma y a la Casbah, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, además del Museo Nacional del Muyahid, dedicado a la guerra de independencia de Argelia contra Francia, librada entre 1954 y 1962. Después, el grupo voló a Djanet, una localidad del sureste del país y puerta de entrada al desierto.
Los procedimientos de seguridad tuvieron un papel destacado a la llegada. Se recogieron los pasaportes y se cotejaron con una lista, mientras el guía local Aissa Khirani explicó que los guías deben entregar al ejército los planes de viaje, la identidad de los huéspedes y del personal, y los datos de matriculación de los vehículos. Durante los cinco días en el desierto, el grupo se cruzó con apenas otros seis vehículos.
La ruta por la meseta del Tassili n’Ajjer atravesó llanuras rocosas, cañones arenosos, formaciones imponentes y extensos campos de dunas. Las cuevas y los abrigos rocosos de la región conservan al menos 15.000 ejemplos de arte rupestre, algunos de los cuales se cree que tienen unos 10.000 años de antigüedad. Las imágenes incluyen personas, animales y objetos que, según se piensa, reflejan cómo cambió el entorno a medida que la zona se volvía más árida.
Tras dos noches en un campamento más cómodo, con tiendas donde se podía estar de pie y puntos de carga, los viajeros pasaron tres noches en campamentos básicos entre las dunas y las formaciones rocosas. Los días seguían un ritmo sencillo: desayuno, paseos o recorridos en vehículo, almuerzo y descanso al mediodía, seguido de una cena junto a la fogata. El autor describe comidas que incluían cuscús, guisos de verduras y té de menta preparado sobre las brasas.
Khirani dijo que espera que el turismo crezca sin alterar la sensación de aislamiento del desierto. El autor también recuerda momentos de tranquilidad, como contemplar las dunas al amanecer, junto con la hospitalidad y el buen humor del equipo local.
La aventura de nueve días «Algeria’s Sahara Desert Adventure» de Explore Worldwide comienza y termina en Argel, y sus precios parten de 2.410 dólares, sin incluir los vuelos internacionales. El paquete incluye alojamiento, la mayoría de las comidas y las actividades, entre ellas cinco noches de acampada en el Sáhara. Los operadores turísticos pueden proporcionar la carta de autorización necesaria para obtener un visado a la llegada; los viajeros también pueden solicitarlo a través de una embajada argelina. El artículo recomienda llevar dólares para cambiarlos por dinares y señala que los cajeros automáticos pueden ser poco fiables y que las tarjetas no se aceptan ampliamente. Es ilegal llevar prismáticos y drones a Argelia.
Fuentes: Condé Nast Traveler.