Las tarjetas de crédito pueden ofrecer algo más que ventajas para viajar. En ejemplos compartidos por The Points Guy, tres familias utilizaron recompensas y funciones de las tarjetas para cubrir gastos del hogar, preparar a un adolescente para administrar el dinero y adaptarse a circunstancias cambiantes.
Una estrategia consistió en añadir a un hijo como usuario autorizado. La hija de 14 años de Seungah Jeong, Emi, había empezado a gastar su propio dinero, así que se aconsejó a la familia añadirla a la tarjeta de su madre para que empezara a crear un historial crediticio. Algunas tarjetas permiten que el titular principal de la cuenta establezca límites de gasto para los usuarios autorizados, lo que ofrece una forma de enseñarles a presupuestar con supervisión.
Los ejemplos de las familias también mostraron por qué las tarjetas deben elegirse teniendo en cuenta los hábitos de gasto y los objetivos. Andrew y Tracy Goralczenko, cuyos cuatrillizos se están preparando para ir a la universidad, habían acumulado recompensas con una tarjeta para parques temáticos. Después de que ambos padres perdieran sus empleos, la devolución de efectivo en productos esenciales, como gasolina y comestibles, les resultó más útil. Una tarjeta sugerida ofrecía un 3 % de devolución en algunas de sus categorías de gasto más importantes.
Para Oliver, el hijo de 18 años de Jeong que iba a estudiar a Grecia, la recomendación fue una tarjeta de viajes con recompensas flexibles y sin cargos por transacciones en el extranjero. El artículo señala que dichos cargos pueden llegar al 3 % en compras realizadas fuera del país.
La pareja de jubilados Renee Lewis-Mance y Chris tenía hábitos distintos. Renee se centraba en un solo programa de aerolínea y hotel, mientras que el consejo fue considerar recompensas transferibles que pudieran utilizarse con más opciones de canje. Chris solía pagar en efectivo o usar una tarjeta de débito para comprar comestibles y artículos para mejorar el hogar. Pasar esos gastos previstos a una tarjeta con recompensas podría generar un estimado de 250 dólares al año en compras de comestibles, más unos 300 dólares con una tarjeta que ofrecía un 6 % de devolución en una categoría personalizable durante su primer año. La tarjeta no tenía cuota anual.
Las ofertas de bienvenida podían aportar un impulso inicial, sujeto a requisitos de gasto mínimo. La tarjeta sugerida a los Goralczenko incluía un bono de 100 dólares, mientras que Chris recibió una oferta de devolución de efectivo de 200 dólares con una tarjeta más adecuada a sus gastos. Los ejemplos del artículo destacan la importancia de adaptar las recompensas a los gastos reales, en lugar de gastar más para obtenerlas.
Fuentes: The Points Guy.
